Durante buena parte del último milenio, el ídish fue la lengua franca de los judíos ashkenazíes de Europa Central y del Este. Hoy en día, continúa siendo hablado por muchos judíos, especialmente en los círculos jasídicos. A continuación, 13 datos sobre este idioma tan sabroso como expresivo.
1. Tiene más de mil años de antigüedad
Aunque los orígenes exactos del idioma ídish aún están envueltos en cierta incertidumbre, todos coinciden en que se remonta a los siglos IX y X, cuando los primeros judíos se asentaron en la región del Rin y del Palatinado (actual Alemania).
2. Es distinto del alemán
Viviendo en la región del Rin, donde se estaban desarrollando las lenguas germánicas, los judíos desarrollaron de forma paralela su propio idioma: el ídish.1 Esto explica por qué muchas palabras ídish tienen equivalentes similares en el alemán moderno.
3. El ídish y el hebreo tienen usos diferentes
A lo largo de los siglos, los judíos generalmente se abstuvieron de usar el hebreo bíblico —la “lengua sagrada”— para la comunicación cotidiana. El hebreo se reservaba para el rezo y el estudio de la Torá, mientras que el ídish se convirtió en el idioma del habla común. 2
4. Cruzó fronteras y océanos
Aunque el ídish se originó en tierras germánicas, los judíos que emigraron a Europa del Este lo llevaron consigo. Más tarde, los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos (y a otros países) en los siglos XIX y XX ayudaron a expandir su uso, convirtiendo al ídish en un idioma de alcance global.
5. El Lower East Side fue un centro del ídish
A comienzos del siglo XX, el Lower East Side de Manhattan era un imán para los inmigrantes judíos recién llegados de Europa del Este. En su apogeo, el ídish dominaba el barrio: los carteles, los anuncios y los periódicos estaban escritos en ídish. Lo mismo ocurrió, aunque en menor escala, en otros barrios del noreste de los Estados Unidos. (Un ejemplo: durante la primera mitad del siglo XX, el ídish fue el tercer idioma más hablado en Montreal, después del francés y el inglés).
6. Llegó para quedarse
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, había unos 13 millones de hablantes de ídish en todo el mundo, la mayoría en Europa del Este. Aunque ese número disminuyó drásticamente por el Holocausto, la asimilación y otros factores, el idioma sigue vivo e incluso está creciendo en muchos círculos judíos, especialmente en las comunidades jasídicas.
7. Tiene varios dialectos y acentos
Dado que el ídish se hablaba en tantos lugares, no es sorprendente que con el tiempo se hayan desarrollado diferentes dialectos. Los judíos de Alemania hablaban un dialecto más cercano al alemán que el ídish oriental. Asimismo, el ídish de Polonia y Galitzia difería del de Lituania y Rusia Blanca, sobre todo en la pronunciación. Estas diferencias persisten hoy en día entre los hablantes según su origen familiar. Por ejemplo, los judíos de ascendencia polaca comen kigel en Shabat, mientras que los rusos comen kugel.
8. Incorpora hebreo, lenguas eslavas y más
Si bien la mayor parte del ídish proviene del alemán, a lo largo del tiempo se incorporaron muchas palabras y expresiones de otros idiomas, especialmente del hebreo. Así, seifer es un libro sagrado, jólem es un sueño y levoné es la luna —todas palabras hebreas. A medida que el idioma se desplazó hacia el este, absorbió palabras eslavas como tcháynik (“tetera”) y yagdé (“baya”), además de términos arameos como mistamé (“probablemente”).
9. Hay palabras ídish en inglés
Si hojeás un diccionario de inglés, seguramente vas a encontrar palabras de origen ídish que se han naturalizado hasta considerarse parte del idioma inglés. ¿Cuántas podés identificar en esta frase? “Harry y Bertha schmoozed sobre bagels con salmón en el restaurante kosher, pero empezaron a kvetch cuando ese klutz de mozo tuvo la jutzpah de volcarles el café.”
10. Está lleno de expresiones pintorescas
El ídish es conocido por su abundancia de expresiones coloridas y dichos sabios. Aquí van algunos ejemplos:
- Una persona inteligente sabe lo que dice; un tonto dice lo que sabe.
A kliger veys vos er ret, a nar ret vos er veys
א קליגער ווייס וואס ער רעדט, א נאר רעדט וואס ער ווייס - Un hijo puede ser peor que un ladrón, ¡y sin embargo bailás en su casamiento!
A kind ken zayn erger vi a gazln, un m’tantzt nokh af zayn khasene
א קינד קען זיין ערגער ווי א גזלן, און מ’טאנצט נאך אויף זיין חתונה - El mundo está lleno de problemas, pero uno solo siente los propios.
Di velt iz ful mit tzores, nor yederer filt nor zayne
די וועלט איז פול מיט צרות, נאר יעדערער פילט נאר זיינע - No todos están conformes con su aspecto, pero todos están conformes con su inteligencia.
Nisht yeder iz tzufridn mit zayn ponim, ober mit zayn seykhl iz yeder tzufridn
נישט יעדער איז צופרידן מיט זיין פנים, אבער מיט זיין שכל איז יעדער צופרידן
11. Tiene algo de sagrado
Aunque el ídish es un idioma secular (a diferencia del hebreo bíblico, la “lengua sagrada”), el hecho de que se haya usado durante siglos para el estudio de la Torá y la observancia de mitzvot le otorga un grado de santidad superior al de otros idiomas no hebreos.3 (Otros idiomas como el arameo4 y el griego antiguo5 también tienen cierto estatus espiritual).
12. Tiene otros nombres
A lo largo de su historia, el ídish ha recibido varios nombres: Lashon Ashkenaz (“lengua de Alemania”), teitch (“traducción”, en referencia a Deutsch, “alemán”), Zhargon (“jerga” o “vernáculo”), y Mamme Loshn (“lengua materna”). Su nombre más conocido, por supuesto, es ídish, que significa “judío”, y de hecho el idioma es prácticamente sinónimo del pueblo que lo habla.
13. Existen muchas otras lenguas judías
El ídish no es el único idioma no hebreo hablado exclusivamente por judíos. El ladino, lengua de los judíos originarios de países hispanohablantes, todavía se utiliza hoy en día, aunque dentro de un grupo demográfico pequeño y en disminución.
Además, existen muchas lenguas judías que ya están casi extintas o que han desaparecido, como el judeoárabe, judeoitaliano, judeofrancés, judeoprovenzal, judeopersa, malayalam judío, entre otras.

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