Una creencia ampliamente difundida en relatos judíos sostiene que existen 36 tzadikim ocultos, personas justas cuya virtud callada y no reconocida sostiene al mundo. Estos lamed-vavniks (por las letras hebreas que suman el valor numérico 36) se han convertido en protagonistas de incontables cuentos y leyendas.
Si bien existen fuentes claras para las ideas de tzadikim ocultos y de 36 justos que sostienen al mundo, la noción de que esos 36 justos están ocultos es mucho más dificíl de encontrar en las fuentes. De hecho, un análisis más cuidadoso de las fuentes revela que esta creencia tan común podría ser una fusión de dos conceptos independientes.
¿Cuántos justos hay en cada generación?
El origen específico de la cifra de 36 tzadikim parece encontrarse en una declaración del Talmud:
Abaye dijo: El mundo no tiene menos de treinta y seis justos en cada generación que reciben la Presencia Divina, como está dicho: “Dichosos todos los que lo esperan [lo]”1 El valor numérico de lo, escrito con las letras lamed y vav, es treinta y seis.2
Al mismo tiempo, se encuentran otras cifras en distintas fuentes. El Zohar3 y el Talmud de Jerusalén4 establecen el número en no menos de 30, mientras que el Talmud Babilónico afirma que “hay cuarenta y cinco justos por cuyo mérito el mundo continúa existiendo, treinta en la Tierra de Israel y quince en Babilonia.”5
Y en el Tikunei Zohar leemos que hay 72, correspondientes a los 70 miembros del Sanedrín junto con Moshé y Aharón, con la mitad, 36, en la Tierra de Israel, y la otra mitad en la diáspora.6
Si bien se han ofrecido diversas explicaciones para estas discrepancias aparentes, es importante subrayar que incluso en la fuente más citada sobre la existencia de solo 36 tzadikim, el propio Talmud continúa:
…¿Cómo puede ser que haya solamente treinta y seis tzadikim que reciben la Presencia Divina a diario? ¿Acaso Rava no enseñó que los justos se encuentran formados en una fila ante Di-s que abarca dieciocho mil parsaot, como dice el versículo: “La medida alrededor será de dieciocho mil cañas…”7?
El Talmud responde: No hay contradicción. Abaye se refería a los treinta y seis tzadikim que perciben la Presencia Divina mediante una lente luminosa (aspaklaria hame’irá), mientras que Rava hablaba de los muchos justos que la perciben a través de una lente oscura (aspaklaria she’einá me’irá).
Pero entonces el Guemará desafía: ¿Incluso aquellos que ven mediante una lente luminosa son tan numerosos? ¿Acaso no dijo Rabí Shimón bar Iojai: “He visto a los excelsos espirituales, y son pocos. Si hay mil, mi hijo y yo estamos entre ellos. Si hay cien, aún estamos nosotros. Si solo hay dos, somos mi hijo y yo”?
El Talmud resuelve: Abaye hablaba de aquellos que ingresan a percibir la Presencia Divina con permiso (bar) de lo Alto, mientras que Rabí Shimón se refería a los tzadikim más elevados, que ingresan sin necesidad de permiso, aquellos para quienes las puertas del Cielo están siempre abiertas.8
Cinco tipos de tzadikim
Basado principalmente en el pasaje citado arriba, además de otras fuentes, el Rebe explica que existen generalmente cinco categorías de tzadikim:9
- Tzadikim que contemplan lo Divino a través de una lente oscura (aspaklaria she’einá me’irá), a quienes el Alter Rebe (en el Tania) llama “tzadikim incompletos”. Son 18.000.
- Tzadikim que miran a través de una lente luminosa (aspaklaria hame’irá), pero solo ingresan “con permiso”: estos son los 36.
- “Tzadikim completos”, que no solo ven con una lente luminosa sino que también ingresan “sin permiso”: estos son los bnei aliá, pocos en número, pero nunca menos de dos.
- El tzadik singular que es el fundamento del mundo (tzadik iesod olam). La existencia misma del mundo depende de él, hay solo uno por generación.
- Un tzadik completo que purifica al mundo de tal manera que el pacto divino (simbolizado por el arco iris) no necesita ser invocado. Este tipo de tzadik es sumamente raro y existe solo en generaciones selectas.
Tzadikim ocultos
Después de explicar que hay una cierta cantidad de justos en cada generación, el Talmud continúa: “Abaye dijo: La mayoría de ellos se encuentran en la sinagoga debajo del balcón.”10 En otras palabras, no se debe asumir que todos los justos son figuras prominentes. Por el contrario, la mayoría son personas desconocidas, humildes, que se sientan en silencio en los rincones del templo, inadvertidas e ignoradas por los demás.11
Del mismo modo, el Midrash, al explayarse sobre el versículo en Daniel: “Y los que enseñan la justicia a las multitudes [brillarán] como las estrellas por siempre,”12 declara:
“Así como las estrellas son elevadas y sublimes por encima de los mortales, así también los justos. Y así como la luz de las estrellas puede verse de un extremo del mundo al otro, así también la luz de los justos. Y así como las estrellas a veces están visibles y otras veces ocultas, así también los justos…”13
La organización de los tzadikim ocultos y el movimiento jasídico
Como explicamos, cada generación cuenta con individuos justos, pero muchos están ocultos al público. A medida que la oscuridad del exilio se hizo más densa, los tzadikim ocultos establecieron una suerte de sociedad, que sería el precursor del movimiento jasídico.
El sexto Rebe, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, de bendita memoria, describe cómo surgió esta organización:
Ya desde su juventud, Rabí Eliyahu Baal Shem de Worms había dominado las enseñanzas profundas de la Kabalá. Dotado de claridad de pensamiento y habilidades comunicativas excepcionales, logró difundir estas enseñanzas dentro del ámbito de la Torá revelada. Gracias a su influencia, muchas ieshivot de la época, como las de Worms, Praga y Lublin, comenzaron a incorporar la Kabalá en sus programas de estudio, una vez que los alumnos tenían una base sólida en el estudio de la Torá revelada.
Para avanzar en esta misión, Rabí Eliahu reunió a un grupo de discípulos y estableció una fraternidad de nistarim (tzadikim ocultos) que vivirían en un exilio autoimpuesto, viajando de pueblo en pueblo. Su doble misión era: elevar a los judíos simples mediante el ejemplo personal y el aliento en el servicio a Di-s, y presentar discretamente la Kabalá a los estudiosos.
Estos tzadikim adoptaban oficios humildes, como cortar leña o acarrear agua, para pasar desapercibidos mientras inspiraban a otros con temor al Cielo y buenas cualidades. Con el tiempo, la fraternidad creció, primero bajo Rabí Eliahu, luego bajo Rabí Ioel Baal Shem de Zamoshtsh, y posteriormente bajo Rabí Adam Baal Shem de Ropshitz. Finalmente, el liderazgo pasó a Rabí Israel Baal Shem Tov, quien traería su luz interior al mundo a través de las enseñanzas del Jasidut.14

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